Cuando se comete un error en el trabajo, el reclamo y el fastidio van de la mano. Y la pericia que tenga el jefe para convertir ese yerro en algo positivo es fundamental para no condenar a trabajadores que pueden ser valiosos para el futuro. Lo ideal, señala el experto Pablo Guitart, es hacer notar la equivocación al empleado y no dejarla pasar. De esa forma, es posible que el que cometió la falta reflexione y mejore.